COMPETIR POR EL AGUA Son muchos los indicios que apuntan que la escasez de agua es inminente

En todo el mundo se están encendiendo alarmas por la escasez de los recursos hídricos debido a múltiples factores, como el cambio climático, la sobreexplotación de los recursos, el crecimiento de la población, el aumento de la demanda de alimentos y energía, y el desequilibrio que existe entre los lugares mejor abastecidos y los más poblados. Aunque es un problema ampliamente reconocido, las soluciones brillan por su ausencia.

En la escuela se enseña que el agua cubre más de dos tercios de la superficie terrestre. Pero su mayor parte es salada y no es apta para el consumo, el riego ni los procesos industriales. En la actualidad, debido al cambio climático, al crecimiento desmedido de la población y a una mayor competencia por unos recursos escasos, en muchos lugares del mundo el abastecimiento de agua se ha convertido en un problema grave.

El Instituto Mundial de Recursos, una organización internacional sin ánimo de lucro, calcula que más de mil millones de personas viven en regiones con escasez de agua, cifra que podría alcanzar los 3500 millones en 2025.

En Siria, por ejemplo, por culpa de la grave sequía de los años 2007-2010, unos dos millones de personas emigraron del campo a las ciudades, contribuyendo a agravar los problemas sociales que provocaron el levantamiento contra el presidente del país. Al estallar el conflicto armado, se produjo la ola migratoria más grande desde la Segunda Guerra Mundial; en Europa, esto ha provocado un intenso debate entre los gobiernos europeos para decidir si deben acogerse a estos refugiados y cómo darles cobijo.

40 %

Según un informe del Foro Económico Mundial publicado en el 2016, en el año 2030 la demanda de agua superará las reservas en un 40 %.

«La región que abarca todo Oriente Medio ha sufrido una gran sequía en los últimos años», confirma Majd Hamdan, director general adjunto del Centro de Investigación Agrícola en el departamento de Zonas Secas de Damasco, la capital siria. «En Siria se han encadenado varios años de mucha sequía. El ciclo de alternancia entre años secos y húmedos se reduce cada vez más, y ahora los periodos de sequía son mucho más frecuentes».

La escasez de agua también ha provocado conflictos fuera de Oriente Medio. Afganistán, por ejemplo, acusa a los países colindantes de robarle el agua. En Norteamérica, se ha acusado a los Estados Unidos de trasvasar enormes cantidades de agua del río Colorado al suroeste del país, lo que afecta a los agricultores de México; cuando el río llega al noroeste de México, el cabal es tan insuficiente que el agua salada entra desde el Mar de Cortez, lo que imposibilita el uso del agua para el riego.

En la India, en septiembre murieron al menos dos personas en los disturbios que tuvieron lugar en Bangalore, capital tecnológica del país, cuando el Tribunal Supremo indio falló a favor de trasvasar agua de las reservas del río Cauvery a las tierras de los agricultores afectados por la sequía del estado de Tamil Nadu. La sequía se ha agravado por el agotamiento de los acuíferos después de años de sobreexplotación.

Las perspectivas son tan pesimistas que el Foro Económico Mundial, en su informe anual del 2016 sobre los riesgos a nivel mundial, afirma que la escasez de agua está entre los diez principales riesgos a los que se enfrenta la humanidad, por debajo del cambio climático y las armas de destrucción masiva.

Uno de los motivos es que en el 2030 la demanda superará las reservas, principalmente porque se deberá aumentar la producción alimentaria en un 50 % para poder abastecer a una población mundial creciente.

El Consejo de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos ha identificado la conexión entre agua, energía y alimentos como una de las cuatro «supertendencias» a las que el mundo deberá hacer frente en 2030. «Muchos países probablemente no tendrán los recursos para evitar la escasez de agua y alimentos y deberán recurrir a ayuda externa masiva», afirman fuentes del NIC.

EMPRESAS Y AGUA

Aparte de las consecuencias políticas, las empresas de todo el mundo son ya conscientes de que deben prepararse para la enorme escasez de recursos hídricos que nos depara el futuro, advierte Torgny Holmgren, director ejecutivo del Instituto Internacional del Agua de Suecia.

«Hace cinco años el problema del agua no existía», afirma Holmgren. «Ahora es una cuestión de primer orden, e incluso representa el principal riesgo financiero para muchas empresas».

Por ejemplo, PepsiCo anunció en octubre que entre ahora y el 2025 quiere aumentar en un 15 % la eficiencia en el consumo de agua de su cadena de suministro agrícola directa en las zonas con sequía.

Y no solo se están preparando para la escasez de agua las multinacionales productoras de bebidas y alimentos como PepsiCo.

 «HACE CINCO AÑOS EL PROBLEMA DEL AGUA NO EXISTIA. AHORA ES UNA CUESTIÓN DE PRIMER ORDEN, E INCLUSO REPRESENTA EL PRINCIPAL RIESGO FINANCIERO PARA MUCHAS EMPRESAS».

TORGNY HOLMGREN DIRECTOR EJECUTIVO DEL INSTITUTO INTERNACIONAL DEL AGUA DE SUECIA

Según Holmgren, las empresas preocupadas por este problema pertenecen a diferentes sectores, como las aseguradoras que evalúan el riesgo de las centrales eléctricas que cierran por falta de refrigerante, o las marcas de moda suecas que dependen de los cultivos de algodón.

«La conclusión que extraigo al hablar con directivos de empresas es que el sector privado sabe que el agua no es un recurso inagotable», añade Holmgren.

«El agua se ha convertido en el principal riesgo financiero de las empresas y es un factor decisivo a la hora de planificar las inversiones».

CAMBIOS DEMOGRÁFICOS

Ghislain de Marsily, hidrólogo y profesor emérito de la Universidad Pierre y Marie Curie y MINES ParisTech, considera que el mayor problema es saber si la población seguirá viviendo en zonas con escasez de agua o si emigrarán a zonas con buenos recursos hídricos para producir alimentos.

Según de Marsily, el sector agrícola utiliza cerca del 70 % del agua de los acuíferos para regar. Si a este porcentaje se le añade el agua de la lluvia, aumenta hasta el 90 % del consumo total de agua. Si consideramos la previsión de la Agencia Internacional de la Energía, según la cual en 2035 las centrales eléctricas necesitarán un 85 % más de agua, ya tenemos todos los ingredientes para que la escasez alcance niveles históricos.

«Ahora el problema es que la demanda de agua del sector agrícola y las grandes áreas urbanas es tan alta que el nivel de los acuíferos de California y otros lugares se ha visto reducido de manera alarmante», advierte de Marsily. «Estos acuíferos tardarán una generación entera en recuperarse».

«LAS CONSECUENCIAS SERÁN GRANDES OLAS MIGRATORIAS, COMO LA QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO ENTRE ORIENTE MEDIO Y EUROPA. MUCHO ME TEMO QUE ALGO PARECIDO OCURRIRÁ A GRAN ESCALA EN ÁFRICA».

GHISLAIN DE MARSILY HIDRÓLOGO Y PROFESOR EMÉRITO DE LA UNIVERSIDAD PIERRE Y MARIE CURIE Y MINES PARISTECH

Algunos acuíferos de la India y China están alcanzando cotas extremadamente bajas tras años de sobreexplotación. «Es como una cuenta de ahorros, que hay que volver a llenar tras haber retirado el dinero durante los años de vacas flacas».

Sin embargo, es probable que la situación siga empeorando. Betsy Otto, directora del Programa Mundial del Agua del Instituto Mundial de Recursos, afirma que el cambio climático está alterando enormemente los patrones meteorológicos, y esto sin duda afectará a la agricultura.

Por ejemplo, la célula de Hadley, una célula de circulación cerrada de la atmósfera terrestre que transporta el aire cálido hacia arriba desde el ecuador y hacia abajo en latitudes medias de los hemisferios norte y sur, se está desplazando hacia los polos. La consecuencia de la expansión de la célula de Hadley, que se dejará ver en solo cuatro años, será la disminución de las precipitaciones en la cuenca del Mediterráneo, el sur de Europa, las zonas de latitud media de África, los Estados Unidos y América del Sur.

«La opinión generalizada es que se reducirán las precipitaciones en estas zonas y que en algunas zonas de Oriente Medio y el Mediterráneo también aumentarán las temperaturas de forma considerable», afirma Otto. «La combinación pinta bastante mal».

«GRATIS» NO SIGNIFICA ‘INAGOTABLE’

La escasez de agua provocada por las alteraciones en los patrones meteorológicos es un problema causado por el hombre sin solución a la vista. Quizá el problema más grave es que el agua se considera un recurso gratuito en muchas partes del mundo y no se incentiva la reducción del consumo.

Claudia Ringler, subdirectora de la División de Tecnología Productiva y Medioambiental del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington DC (EE. UU.), afirma que el problema se hizo evidente en la década de los ochenta, cuando se introdujeron las bombas de pedales en África y Asia. Con estas bombas, los agricultores podían cultivar cereales durante la estación seca y reducir así las hambrunas. Pero como no estaban reguladas y el suministro eléctrico para hacerlas funcionar estaba subsidiado pero sufría cortes, pronto se empezaron a sobreexplotar.

«Como no saben cuándo se cortará la luz, cuando hay corriente bombean agua como locos», explica Ringler. «La poca fiabilidad de la red eléctrica es uno de los principales motivos por los que los agricultores no utilizan el agua de una forma tradicional».

El Banco de Desarrollo Asiático y el Banco Mundial han recomendado eliminar los subsidios eléctricos. Pero los políticos temen que los agricultores pobres, acostumbrados a pagar poco o nada por la electricidad, se rebelen. Esto es lo que ocurrió en la India cuando los agricultores se organizaron, lo cual tuvo consecuencias a nivel político, porque algunos ministros importantes tuvieron que dimitir.

En lugar de eliminar los subsidios, el Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI) propuso al gobierno de Guyarat, en la India, que utilizase cables eléctricos distintos para proporcionar un suministro eléctrico de calidad a los agricultores durante unas determinadas horas al día a un precio asequible. «Los agricultores han reducido el consumo de agua porque ya no necesitan bombearla de forma permanente», asegura Jeremy Bird, director general del IWMI.

EL CONTROL FACILITA LA GESTIÓN

Aunque los analistas coinciden en las causas y la gravedad creciente de los problemas de abastecimiento, las iniciativas para controlar y gestionar mejor el consumo de agua son menos uniformes.

«Uno de los problemas es que la gestión del agua está muy fragmentada», lamenta Angeline Kneppers, experta en recursos hídricos de la industria de Recursos naturales de Dassault Systèmes. «Los ingenieros tienen un dicho: “Si algo no se puede medir, es imposible de gestionar”, y en el caso del agua no podría ser más cierto. Debemos poder crear modelos de los sistemas hídricos en su totalidad».

«UNO DE LOS PROBLEMAS ES QUE LA GESTIÓN DEL AGUA ESTÁ MUY FRAGMENTADA. DEBEMOS PODER CREAR MODELOS DE LOS SISTEMAS HÍDRICOS EN SU TOTALIDAD».

ANGELINE KNEPPERS EXPERTA EN LA INDUSTRIA DE RECURSOS NATURALES DE DASSAULT SYSTÈMES

Según Kneppers, las mejoras en las tecnologías de sensores a distancia y el Internet de las cosas podrían proporcionar los datos necesarios para controlar el estado de los ecosistemas y evaluar los recursos hídricos.

En las grandes áreas urbanas, instalar redes inteligentes de sensores inalámbricos de bajo consumo para controlar la distribución del agua, por ejemplo, podría ayudar a prever mejor el suministro y la demanda, localizar fugas, detectar y eliminar contaminantes químicos o microbiológicos, controlar episodios de lluvias e inundaciones y distribuir agua de distintas calidades a los usuarios en función de sus necesidades específicas. Las industrias, por ejemplo, podrían recibir agua tratada específicamente para adaptarla a sus requisitos o recibir descuentos por reutilizar el agua en un circuito cerrado.

La supervisión de los datos del IoT mejora la producción de los cultivos al adaptar la irrigación a las necesidades específicas de cada cultivo y mitigar la escorrentía de nutrientes y pesticidas en determinadas partes del mundo.

«Ya hemos mejorado mucho la gestión de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas, y esto se está empezando a notar», añade. «Cuantos más datos podamos recopilar y analizar, mejor será nuestro trabajo de control y tarificación del agua para fomentar un consumo responsable como forma de vida». ◆

por Charles Wallace Ir arriba