KENGO KUMA El prestigioso arquitecto prevé que los ordenadores propiciarán una era de libertad en el diseño

Los diseños del arquitecto Kengo Kuma se mueven entre la extravagancia del Centro Cultural y Turístico Asakusa (una serie de pisos apilados libremente), la espectacularidad del Victoria and Albert Museum (un edificio con forma de barco de vapor que se está construyendo en la localidad escocesa de Dundee) y la máxima sencillez de la vivienda unifamiliar Great (Bamboo) Wall construida en China.

A través de estos estilos, ha descubierto su vocación —rendir homenaje a los materiales naturales y crear conexiones humanas— y se ha dado cuenta de que el ordenador puede ser el mejor amigo del arquitecto.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los arquitectos japoneses se afanaron a construir casas y negocios para sustituir todo lo que se había destruido durante el conflicto y acomodar el boom de crecimiento de la posguerra. Lo que Japón necesitaba era una recuperación rápida, y su «primera generación» de arquitectos no defraudó.

Kengo Kuma, fundador de Kengo Kuma and Associates (KKAA) y uno de los arquitectos japoneses de más renombre, venera a esa generación.

«Los arquitectos de esa primera generación básicamente tuvieron que reconstruir el país, y ese sentido de la responsabilidad se puede percibir en todo lo que hicieron», explica.

Kenzo Tange, que diseñó el Gimnasio Nacional Yoyogi para los Juegos Olímpicos de Japón de 1964 (edificio que llevó a Kuma a convertirse en arquitecto), es un héroe destacado de esa generación. Gracias a Tange y a otros arquitectos posteriores —Arata Isozaki y Fumihiko Maki, de la segunda generación, y Tadao Ando y Toyo Ito, de la tercera—, Kuma siente que tiene la libertad de la que sus predecesores nunca disfrutaron.

«Ahora Japón es un país rico, equiparable a Estados Unidos y Europa», declaró Kuma en una extensa entrevista. «En el caso de nuestra generación, creo que el tema más candente es saber qué tipo de arquitectura podemos crear en el contexto del estado del bienestar. Creo que esta generación está intentando redefinir la arquitectura como un medio de conexión interpersonal».

REDESCUBRIR LA NATURALEZA CON EL ORDENADOR

Edificios altísimos con curvas de vértigo y fachadas metálicas que quitan el hipo: este es el tipo de arquitectura que ha estado en boga durante casi dos décadas, un estilo que maravilla pero que no tiene en cuenta la intimidad ni el confort. Por el contrario, Kuma cree que los materiales naturales emanan la paz que las personas anhelan de forma instintiva.

En sus diseños más icónicos —como su reconocida casa unifamiliar Great (Bamboo) Wall, en China—, tienen un papel primordial la madera y el bambú. Incluso el estadio que ha diseñado para los Juegos Olímpicos de Japón 2020 (el primer estadio olímpico que se construirá en el país desde el proyecto de Tange de 1964) tiene como protagonistas los detalles de madera.

Sin embargo, no deja de ser irónico que el símbolo de la era moderna —el ordenador— sea el artífice de la transición de Kuma desde el hormigón, el acero y el cristal de la era industrial hasta los materiales naturales tradicionales que definen los proyectos más icónicos de la última etapa de su empresa, KKAA.

«A decir verdad, utilizar materiales naturales es muy complicado», reconoce Kuma. «La variabilidad es absoluta. Para empezar, no hay dos piezas iguales, y hay que tener en cuenta las restricciones de tamaño de cada tipo de material. La dificultad está en ingeniárselas para que encajen todas esas piezas y crear una estructura funcional, y ahí es donde entra el ordenador. En mi opinión, la informática es imprescindible si lo que se quiere es poner los materiales naturales al servicio de la arquitectura. Sin ella, sería imposible coordinar unos materiales tan diversos y complejos».

RUTINAS AUTOMÁTICAS PARA IMPULSAR LA CREATIVIDAD

Según Kuma, al automatizar muchas de las tareas largas y rutinarias pero imprescindibles (como verificar la integridad estructural o confeccionar listas exactas de materiales para gestionar los presupuestos), la informática avanzada, y en especial la gestión de los datos de construcción (BIM), permite a los arquitectos centrarse en la creatividad.

«Los avances tecnológicos han tenido una gran repercusión. Por ejemplo, ahora diseñamos en 3D con sistemas CAD. Gracias a los ordenadores, podemos imaginarnos prácticamente cualquier espacio arquitectónico y convertir esas ideas en planos de verdad. Con la tecnología adecuada para dar rienda suelta a la imaginación, es increíble ver cómo los avances digitales en el ámbito de la arquitectura van acompañados de una mayor conciencia de “lo que es real”».

«Los arquitectos de hoy en día dedican la mayor parte del tiempo a buscar soluciones a problemas de ingeniería, planificación y presupuesto, en lugar de centrarse en crear grandes diseños», se lamenta Kuma.

«Cuando se toma consciencia de lo que se puede lograr con el sistema BIM, encontrar el equilibrio entre las soluciones de ingeniería y la creatividad se convierte en una posibilidad. Por ejemplo, antes la gente cuadraba el presupuesto al final del proyecto para ver si los costes coincidían con las previsiones. Eso ya no es así. Ahora es necesario tener un presupuesto de entrada y trabajar con esta información todo el tiempo, realizando ajustes a medida que avanza el proyecto. Por ello, es casi imposible manejar un presupuesto sin un sistema BIM.

«Lograr un equilibrio entre las soluciones y la creatividad es uno de los principales retos del sector de la arquitectura. Si somos capaces de unir estas dos cosas, estoy convencido de que podremos transformar por completo este sector».

 «REUNIMOS A LOS CANDIDATOS EN LA OFICINA, LOS PONEMOS EN UNA SALA Y LES PEDIMOS QUE HAGAN ALGO. ASÍ SABEMOS DE QUÉ PIE CALZAN. EN UN ENTORNO ASÍ ES IMPOSIBLE FINGIR EL TALENTO».

KENGO KUMA ARQUITECTO

DEMOCRATIZAR EL DISEÑO

«Aunque los ordenadores ofrecen más libertad a los arquitectos, también crean un entorno en el que es más fácil cuestionar su autoridad», afirma Kuma.

«Los ordenadores democratizan la arquitectura», apostilla. «Por ejemplo, ahora alguien sin nociones de arquitectura puede diseñar su propia casa. Los arquitectos, que hasta ahora tenían una posición privilegiada, pueden no estar de acuerdo, pero creo que la arquitectura acabará perteneciendo a todo el mundo. Cuando esto ocurra, estaremos frente a un futuro muy interesante».

En esta nueva era, Kuma está convencido de que los arquitectos no serán tan valorados por su competencia técnica y su capacidad de realizar proyectos con el presupuesto y los plazos acordados, sino por su creatividad y su capacidad de generar armonía, tanto en los edificios que diseñen como en los entornos de trabajo que creen.

«Si lo que se quiere es complicar la arquitectura, no existen límites para ello», añade Kuma. «Por este motivo, siempre trabajo con un modelo; nos reunimos todos a su alrededor y debatimos. Creo que esta es la clave para no complicarse. Como a todo el mundo le interesa mucho la arquitectura, considero que si se evitan las complicaciones puede llegar a participar mucha gente distinta».

UN ENTORNO ABIERTO Y CREATIVO

En plena expansión de las oficinas de KKAA a China y París, Kuma está convencido de que, para tener un entorno de trabajo abierto, en parte es necesario evitar las estructuras jerárquicas, de modo que todo el mundo comparta sus ideas.

«Intento mantener una estructura organizativa horizontal», explica Kuma. «Queremos que la gente entienda que cuando se responsabiliza de algo debe asumir cierto nivel de riesgo, y por eso intentamos evitar una organización demasiado jerarquizada. Con las estructuras jerárquicas, la gente se acaba relajando al pensar que siempre habrá algún superior para asumir la responsabilidad de cualquier cosa que haga. Queremos que se responsabilicen de sus acciones y que sean conscientes de que son creadores».

Aparte de fomentar este sentido de la responsabilidad, también valora la diversidad cultural del personal de KKAA.

«Esta diversidad no diluye el carácter de KKAA, sino que lo fortalece», asegura. «Nuestra organización se debe estructurar de modo que toda esta gente pueda participar. Esto es lo que da fuerza a nuestra identidad corporativa».

La filosofía de Kuma es coherente con su definición de liderazgo.

«Pienso que la capacidad de liderazgo de alguien depende de su capacidad de crear un entorno en el que todo el mundo se sienta libre para opinar», añade. «En un entorno en el que todo el mundo comparte sus ideas, surgen distintas opiniones, y entre todas ellas se puede encontrar un equilibrio. Si nadie opina, no hay nada que hacer».

VISIÓN A LARGO PLAZO

En un mundo que está redescubriendo la belleza de los materiales naturales y las conexiones humanas, de la sostenibilidad y el valor a largo plazo, Kuma está convencido de que los arquitectos pueden liderar este proceso.

«La ventaja que tiene el sector de la arquitectura es que podemos pensar a largo plazo, es decir, pueden pasar hasta diez años desde que empieza hasta que acaba un proyecto», explica.

«Estamos entrando en una era en la que será importante dedicar tiempo a pensar en lo que hace feliz a la gente, en lugar de realizar proyectos a corto plazo para incrementar el beneficio».

«Los arquitectos están acostumbrados a escuchar la opinión de la gente, y también a pensar las cosas durante un largo periodo de tiempo. Los arquitectos son personas con competencias aplicables universalmente». ◆

por Akio Moriwaki Ir arriba