CONSERVACIÓN DIGITAL Conservar el pasado con herramientas del futuro

Nuestro patrimonio cultural está amenazado por terremotos, inundaciones, guerras, el paso del tiempo o, simplemente, la negligencia humana. Dotados de nuevas tecnologías que convierten lo físico en digital, expertos en conservación trabajan para salvaguardar algunos de los monumentos más importantes del mundo para las generaciones futuras.

Durante la madrugada del 6 de febrero del 2016 se produjo un terremoto de 6,4 grados al sur de Taiwan. A las pocas horas del seísmo, los diseñadores que trabajan con modelado 3D en el Museo de la Universidad Nacional de Cheng Kung enviaron varios drones para que sobrevolaran las zonas devastadas de la ciudad de Tainan y cartografiaran la destrucción, que había afectado a muchos de los edificios históricos de la isla. La rápida reacción del museo ayudó al personal de rescate y recuperación a controlar las operaciones, y sentó las bases de un nuevo rol para los conservadores de los museos: utilizar las tecnologías digitales en la conservación del patrimonio.

«El arte, los objetos y estructuras que la gente crea a lo largo de su vida y que luego deja atrás son una forma de comunicarse con las generaciones futuras», explica Elizabeth Lee, directora general de CyArk, una organización internacional sin ánimo de lucro con sede en California que crea archivos 3D de los monumentos en riesgo más importantes para poder conservarlos y enseñarlos.

UNA CARRERA A CONTRARRELOJ

«En los últimos años se ha acelerado mucho la destrucción por causas humanas, y esto hace que debamos trabajar con premura», añade Lee. «Las obras de arte y los edificios son objetivos». Por ello, la organización que dirige se ha centrado en formar a equipos sobre el terreno para que puedan identificar los lugares históricos vulnerables situados cerca de zonas en conflicto. Un ejemplo de ello es el ProjectAnqa (anqa es una palabra árabe que se refiere al fénix, el ave que renace de sus cenizas). En colaboración con el International Council on Monuments and Sites (ICOMOS) y el Institute for the Preservation of Cultural Heritage (IPCH) de la Universidad de Yale, se está formando a estudiantes y profesionales de museos de países como Siria, Irak y otras zonas de alto riesgo en Oriente Medio para conservar los monumentos en formato digital mediante la «tecnología de captura de la realidad». El objetivo es conservar un archivo pormenorizado de monumentos en riesgo, como los budas gigantes de Bamiyan, tallados a los lados de un acantilado en el valle de Bamiyan (en la zona central de Afganistán) hace más de 1500 años y que fueron dinamitados por los talibanes en el 2001.

Con escáneres 3D que caben en una mochila, los equipos sobre el terreno escanean mediante rayos láser toda la superficie de un monumento. Se emiten cientos de miles de rayos por segundo para recoger puntos de datos, cada uno de los cuales incluye las coordenadas x, y y z, así como un valor de color e intensidad. Los datos se procesan mediante un avanzado software para recrear mediante la realidad virtual lo que la humanidad y la Madre Naturaleza pueden llegar a destruir.

En 2010, varios miembros de CyArk, en colaboración con los agentes de los Parques Nacionales de los Estados Unidos, pasaron dos semanas colgados de las caras esculpidas del Monte Rushmore para recopilar todos los datos 3D de este conjunto monumental, desde las pupilas de los ojos de Theodore Roosevelt hasta las fosas nasales de George Washington. Desde entonces, la tecnología de los drones y el software ha avanzado mucho, y esto les ha permitido progresar con rapidez. En la actualidad, CyArk ha digitalizado más de 200 monumentos y lugares de interés de más de 40 países repartidos por los siete continentes: desde la Puerta de Brandemburgo y la Torre de Londres hasta los templos maya de Tikal (Guatemala), pasando por los refugios de las expediciones en la Antártida y las pinturas rupestres de los montes Drakensberg (Sudáfrica). «Se trata de creaciones humanas, que, con el paso del tiempo, sufren cambios y se degradan», explica Lee.

VER EL PASADO DESDE LA PERSPECTIVA ACTUAL

En la ciudad austriaca de Linz, el Ars Electronica Center (AEC), situado en la orilla norte del Danubio, incorpora tecnologías digitales de última generación a los servicios que ofrece, no solo para conservar objetos con valor histórico, sino también para definir el futuro de la cultura en un mundo que avanza rápidamente hacia nuevas y desconocidas tecnologías.

«POR PRIMERA VEZ TENEMOS TECNOLOGÍAS QUE PUEDEN INTERACTUAR (...). AHORA CUALQUIER PERSONA PUEDE PASEARSE POR CUALQUIER MONUMENTO CON SOLO PONERSE UNAS GAFAS DE REALIDAD VIRTUAL».

ELIZABETH LEE DIRECTORA GENERAL DE CYARK

El Futurelab del AEC es un centro de I+D y un think tank artístico y científico. El director artístico del centro, Gerfried Stocker, ha liderado el desarrollo de Deep Space 8K, una experiencia interactiva e inmersiva que ha marcado un antes y un después. Deep Space es una enorme sala de proyecciones con un aforo de cien personas en la que se puede realizar un recorrido virtual por el archivo de monumentos y sitios de interés de CyArk, entre otras experiencias virtuales. Según Stocker, el objetivo de Futurelab es desarrollar «bocetos de prototipos futuros», que incorporen arte digital, arquitectura, exposiciones interactivas, realidad virtual y gráficos en tiempo real, y que configuren las sociedades humanas del mañana.

Los tecnólogos de los museos consideran que estas herramientas determinarán la forma en la que las generaciones futuras conozcan y recuerden las culturas del pasado. Elizabeth Rodini, profesora de Historia del Arte y directora del Programa de Museos y Sociedad de la Krieger School of Arts and Sciences, de la Universidad Johns Hopkins, afirma que el campo de la conservación digital ha evolucionado mucho en los últimos años. «En la actualidad, la arqueología virtual es un concepto real, y me parece fascinante», añade.

por Dan Headrick Ir arriba
por Dan Headrick

Visite algunos de los monumentos conservados digitalmente por CyArk: http://3ds.one/CyArk