COMPASS MAGAZINE #15

CUESTIONARLO TODO El aprendizaje por problemas fomenta el pensamiento crítico

En un mundo lleno de problemas sociales, medioambientales y políticos, los estudiantes que se limitan a memorizar datos son de poca utilidad para unas empresas ávidas de soluciones imaginativas. El aprendizaje por problemas, que enseña a los alumnos a encontrar respuestas innovadoras formulándose preguntas que nadie se haya hecho antes, parece tener la llave de lo que las empresas necesitan.

Anette Kolmos aún recuerda el día en que su hija, en edad preescolar, le contó lo que había aprendido sobre el agua en la escuela. «Habían estado hablando de por qué el agua siempre cae», relata Kolmos. «¿Y si lograsen que el agua fuera hacia arriba? ¿Qué tipo de cosas podrían hacer o inventar si el agua fuera hacia arriba? Esa es la clave del aprendizaje por problemas: estimular la curiosidad del niño mediante juegos y animarlo a reflexionar.»

Hoy, muchos años después, Kolmos es profesora de Enseñanza de Ingeniería y Aprendizaje por Problemas de la Universidad de Aalborg (Dinamarca), y titular de la Cátedra UNESCO de Aprendizaje por Problemas en la Enseñanza de Ingeniería. El aprendizaje por problemas (PBL, Problem-Based Learning), también conocido como «aprendizaje por proyectos» —un concepto que se empezó a propagar hace 15 años—, es hoy una tendencia muy en boga en numerosas escuelas y universidades de todo el mundo.

Se trata de una tendencia impulsada principalmente por el mercado de trabajo, donde las empresas necesitan trabajadores con pensamiento crítico, gente capaz de cuestionar lo establecido y encontrar nuevas soluciones a problemas nuevos y antiguos. A medida que las nuevas tecnologías reinventan la manera de hacer las cosas, las empresas de producción e ingeniería son las que más insisten en la necesidad de introducir cambios educativos.

«El sector productivo ha cambiado mucho en los últimos 35 años; de hecho, está casi irreconocible», apunta Richard Wysk, profesor del Departamento Edward P. Fitts de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Raleigh, (EE. UU). «Los estudiantes tienen que formarse bien en toda una serie de áreas. No se trata simplemente de darles la lección desde la pizarra; hay que meterlos en un laboratorio y pedirles que creen algo que parecía imposible antes de que hayan pensado en ello.»

Kolmos comprende la frustración de la industria con los alumnos que reciben una formación convencional. «El aprendizaje por problemas ha aparecido porque los métodos de educación tradicionales ya no funcionan», asegura. «Por ejemplo, un informe reciente elaborado en Inglaterra revela que el 70 % de los licenciados no encuentran trabajo porque han estudiado con libros de texto. La innovación cada vez es más compleja, y los estudiantes no solo necesitan adquirir conocimientos técnicos; también deben aprender a aplicar lo que saben.»

LAS NUEVAS AULAS

En el aprendizaje por problemas, los maestros no hacen de instructores, sino de facilitadores de proyectos. Ellos aconsejan pero son los estudiantes los que toman el mando. Trabajando en equipo, los estudiantes determinan lo que ya saben y lo que necesitan aprender para resolver un determinado problema. El maestro, en calidad de tutor, les guía durante el proceso.

Este formato de «aprendizaje activo» basado en casos prácticos es muy similar al método ideado originalmente en los años sesenta por la Facultad de Medicina de la Universidad McMaster (Ontario, Canadá). Desde entonces, el formato del aprendizaje por problemas se ha extendido a facultades de todo el mundo y se ha implantado en los campos de la ingeniería y el diseño. Algunas universidades también están trabajando para aplicar estos programas en el campo de las matemáticas.

«ESA ES LA CLAVE DEL APRENDIZAJE POR PROBLEMAS: ESTIMULAR LA CURIOSIDAD DEL NIÑO MEDIANTE JUEGOS Y ANIMARLO A QUE REFLEXIONE.»

ANETTE KOLMOS PROFESORA DE ENSEÑANZA DE INGENIERÍA Y APRENDIZAJE POR PROBLEMAS DE LA UNIVERSIDAD DE AALBORG Y TITULAR DE LA CÁTEDRA UNESCO DE APRENDIZAJE POR PROBLEMAS EN ENSEÑANZA DE INGENIERÍA

No obstante, la adopción de nuevos modelos de enseñanza varía en función de cada país y región. En Europa, normalmente los cambios educativos se promueven desde arriba, es decir, desde los niveles superiores de la administración pública. En Estados Unidos, con su tradición de libertad académica, los cambios suelen surgir desde abajo, desde el aula, y de ahí se propagan a estamentos superiores.

En los sistemas que se centran en la evaluación del personal docente, el aprendizaje por problemas resulta un reto difícil. En algunos países, a los maestros y administradores se les paga, evalúa y asciende en función del rendimiento de los alumnos. La titularidad del personal docente es muy parecida en muchos sistemas escolares. Pero cuando un equipo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Delft, en los Países Bajos, ideó una estación de tren vertical como solución eficaz al problema del transporte en ciudades superpobladas, ¿cómo se podía evaluar a cada uno de los miembros de ese equipo? (¿Qué sucede cuando el agua sube?)

«Entre los académicos existe una enorme resistencia al cambio», afirma Kolmos. «Nadie quiere cambiar.» Pero la necesidad del cambio es cada vez mayor. A nivel social, el mundo necesita solucionar los problemas energéticos, de medio ambiente, de sostenibilidad y economía racional. En la industria se lamentan de que no encuentran el talento y las aptitudes que necesitan en las promociones actuales. La industria normalmente se hace notar y su voz es unánime.

La empresa británica GKN Aerospace, que provee de piezas de precisión a la mayoría de los principales fabricantes de fuselajes y sistemas de propulsión, es una de las voces que claman por un cambio. Los nuevos materiales, las tecnologías innovadoras y los procesos revolucionarios de la producción moderna obligan a adquirir nuevos conocimientos.

«Supone un gran reto, porque hay que replantearse prácticamente todo», declaró Richard Oldfield, director técnico de GKN a la revista especializada británica The Engineer. En su opinión, esta nueva manera de pensar debe empezar en las aulas. «Deben familiarizarse con estas técnicas cuanto antes y en la mayor medida posible, porque practicando con todos esos sistemas y herramientas es como se crea la mentalidad adecuada para diseñar en este ámbito y comprender las posibilidades de estos nuevos sistemas.»

Marcus Bryson, consejero delegado de GKN, lo expone desde otra perspectiva. «No sabemos muy bien cómo serán los aviones del futuro. Lo único que sabemos es que no los construiremos igual que ahora.»

AVANCES TECNOLÓGICOS

Los mismos avances tecnológicos que están impulsando el cambio en la educación son los que hacen posible su evolución, señala Rogert Hadgraft, profesor de ingeniería y vicedecano de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad Central de Queensland (Melbourne, Australia).

«El aprendizaje por problemas se puede aplicar eficazmente gracias al desarrollo de la tecnología, como el software, que permite experimentar a los estudiantes, y gracias a las comunicaciones como Internet, que les permite colaborar», sostiene. «Solo cuando pones a los estudiantes en acción te das cuenta de sus limitaciones. Ahí cambia su actitud de aprendizaje. Se dan cuenta de las estrategias que funcionan y las que no. La capacidad para trabajar con las preguntas fundamentales depende de cómo enfoquemos el software, pero las preguntas las tenemos que plantear nosotros, y cada vez lo hacemos mejor. Los estudiantes hacen preguntas mucho más interesantes. Ponerse a resolver problemas da resultado.»

Hadgraft siempre intenta estructurar lo mejor posible el aprendizaje por problemas en las aulas. En Australia, por ejemplo, a la mayoría de los niños de primaria se les anima a cuestionar y explorar el mundo que les rodea. En secundaria, estudian con libros de texto y reciben clases lectivas convencionales para obtener las notas necesarias para entrar en la universidad.

Al trabajar con alumnos recién llegados a la universidad, Hadgraft vio que tenía que bajar el ritmo de sus clases para darles tiempo a reencontrarse con el método colaborativo de aprendizaje por problemas que habían utilizado en primaria. Por esta razón, los primeros cursos de ingeniería incluyen materias que escapan al ámbito técnico: relaciones interpersonales, colaboración, humanidades, sostenibilidad, y problemas medioambientales y sociales.

«Lo que ha cambiado es el aspecto humanitario», señala Hadgraft. «El aprendizaje por problemas ayuda a incorporar esos valores en un plan de estudios de ingeniería. Por eso ahora hay más mujeres en campos técnicos, porque perciben en ellos un componente más social.»

En opinión de Kolmos, el aprendizaje por problemas se aprovecha de la extraordinaria capacidad que tenemos actualmente de compartir conocimientos y comentar ideas. «Ya no hay ningún diseño que sea fruto del trabajo de una sola persona», explica. «No estamos solos. La colaboración global es fundamental. El aprendizaje global irrumpirá de una forma que no podemos ni imaginar.»

por Dan Headrick Ir arriba
por Dan Headrick

Vea cómo funciona el aprendizaje por problemas:
https://www.youtube.com/watch?v=-OWX6KZQDoE