COMPASS MAGAZINE #15

ENERGÍA, PROCESOS Y SERVICIOS PÚBLICOS AGILIZAR LOS AVANCES : Las tendencias del mercado obligan al sector energético a acelerar el ritmo

Critics have long predicted that pollution, resource depletion or a major nuclear accident would lead to the extinction of power generated with coal, oil, natural gas and uranium.

Los críticos llevan tiempo vaticinando que la contaminación, el agotamiento de los recursos o un accidente nuclear grave pondrían punto y final a fuentes de energía como el carbón, el petróleo, el gas natural y el uranio.

Hasta la fecha, esas predicciones no se han cumplido. Curiosamente, son las fuerzas del mercado las que empiezan a cuestionar los combustibles fósiles y las centrales nucleares por la lentitud a la hora de decidir emplazamientos, obtener permisos y construir las centrales en un mercado como el de la energía, actualmente en rápida evolución.

Dan Headrick

Johannes Teyssen es de la opinión de que cualquier agricultor bávaro debería poder almacenar el excedente de energía solar en la batería de su BMW eléctrico y revenderlo a la red cuando los precios sean altos, o configurar su lavadora eléctrica para que lave la ropa cuando el Internet de las cosas le avise de que la tarifa eléctrica sea baja.

Todo esto ayuda a explicar por qué Teyssen, consejero delegado de E.ON —la principal compañía energética alemana—, anunció en noviembre de 2014 un plan audaz para escindir los negocios de generación y distribución de energía nuclear y de combustibles fósiles. El motivo para desprenderse de estas fuentes de energía no es que fueran peligrosas o contaminantes —que era la razón por la que los críticos auguraban su fin— sino porque han dejado de ser competitivas en un mercado en rápida evolución como el energético. Con los ingresos obtenidos por estas ventas, Teyssen se centra ahora en «soluciones de cliente»: contadores inteligentes, servicios de consultoría y distribución de energías renovables.

GENERACIÓN DISTRIBUIDA

Los analistas lo llaman el distribution edge ('ventaja de la distribución'), es decir, el punto de intersección entre los sistemas de la distribución eléctrica operados por las compañías de servicios básicos y un abanico cada vez mayor de sistemas de control y de tecnologías de gestión de la energía controlados por los consumidores. E.ON lo llama el mejor lugar para competir en un mercado que evoluciona rápidamente.

«Es un momento muy dinámico para un sector que no se caracteriza precisamente por su dinamismo», señala Andrew Spitzer, asesor de inversión y adquisiciones de la consultora estadounidense Harris Williams & Company. «Será interesante ver cómo reaccionan las compañías eléctricas. El sector de la energía se ha mostrado muy poco ágil hasta ahora.»

«Es un momento muy dinámico para un sector que no se caracteriza precisamente por su dinamismo.»

ANDREW SPITZER asesor de inversión y adquisiciones de la consultora estadounidense Harris Williams & Company

Pero esa tendencia está cambiando rápidamente. La mejora de las tecnologías de generación distribuida, la regulación de las emisiones de carbono, las redes inteligentes conectadas a Internet y el cambio de estrategia de las inversiones globales en favor de las energías renovables han cambiado las reglas del juego de las compañías energéticas tradicionales.

Lo mismo ha ocurrido con la entrada de nuevos actores, como Google y Apple, empresas de alta tecnología que están tomando posiciones para sacar partido de la producción energética. En 2014, por ejemplo, Google adquirió Nest Labs, un fabricante de termostatos para viviendas que se conectan a Internet y gestionan el consumo energético. EnerNOC, una empresa de software de energía inteligente con sede en Boston (EE. UU.), adquirió la startup canadiense Pulse Energy para ayudar a los consumidores a ahorrar energía analizando sus patrones de consumo. Por su parte, el Home Kit de Apple sirve para gestionar la demanda energética en hogares y empresas.

NUEVAS ESTRATEGIAS DEL SECTOR ENERGETICO

Las normas que rigen los mercados energéticos también están evolucionando para dar respuesta a las empresas que comercializan nuevos servicios. Estas reglas cubren los protocolos, derechos legales y condiciones tarifarias, así como una definición clara y objetiva de la asignación de gastos. A medida que evolucionan las normativas, las empresas de servicios públicos y los organismos reguladores están empezando a probar nuevos modelos empresariales y plataformas de mercado.

En los programas piloto realizados en Dinamarca y los Países Bajos, por ejemplo, se están probando redes energéticas de pequeños productores que comercializan la energía a través de mercados energéticos locales en tiempo casi real. Los programas de ambos países aprovechan los equipos de microgeneración de calor y electricidad, dispositivos inteligentes, contadores inteligentes, vehículos eléctricos y placas solares instaladas en las azoteas. La oferta y la demanda se equilibra mediante un sistema de software en los grupos de generación distribuidos.

En Alemania, el Reino Unido y Nueva Zelanda, los organismos reguladores están probando nuevos sistemas tarifarios y de incentivos para reducir los costes de los sistemas de distribución. En la ciudad estadounidense de Austin (Texas, EE. UU.) se ha adoptado un arancel solar diseñado para reflejar el valor neto de la distribución de energía solar a la red, que incluye la repercusión en la pérdida de líneas, capacidad de generación, capacidad de transmisión y distribución, y beneficios para el medio ambiente.

Mientras que muchos ciudadanos europeos han podido elegir entre distintos proveedores eléctricos durante años, la competencia en el mercado energético es un fenómeno relativamente nuevo en Estados Unidos, donde más de 13 millones de clientes —de una población total de 320 millones— en 24 estados ahora forman parte de unos mercados energéticos regulados pero competitivos. Estos mercados, según el Rocky Mountain Institute — una fundación educativa sin ánimo de lucro dedicada a la investigación que tiene como objetivo fomentar el uso eficiente y sostenible de los recursos—, «podrían ser la plataforma de los recursos distribuidos para llevar a cabo transacciones basadas en valor a la red, en caso de que se den los incentivos reguladores adecuados». Dicho de otro modo, un sistema que permita que la información, la energía y las transacciones fluyan en muchas direcciones entre varios actores con diferentes roles, que influyen en la generación de energía, el suministro, el consumo, las tarifas eléctricas, la calidad y la fiabilidad de la red, siempre y cuando las administraciones públicas repercutan los costes entre las distintas partes mediante nuevas políticas, normativas e incentivos.

LA NOVEDAD

Según los analistas, en la actualidad las energías alternativas ya están bien consideradas por el solo hecho de ser nuevas.

«Lo que no se está imputando en el coste de la energía es una infraestructura fuerte que garantice el suministro cuando el cielo esté nublado y no sople el viento», cuestiona Andrew Sowder, director técnico del programa avanzado de tecnología nuclear del EPRI (Electric Power Research Institute), un instituto de investigación sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos. «Con las energías renovables, la calidad del suministro es algo que se debe tener en cuenta, y esto nos lleva a hablar sobre las tecnologías de almacenamiento, es decir, las baterías. Las pilas de combustible y las baterías son cada día mejores, y todo hace pensar que seguirán evolucionando. Los inversores apuesten por estas tecnologías, pero ¿qué ocurre si esto no sucede?»

«Lo que no se está imputando en el coste de la energía es una infraestructura fuerte que garantice el suministro cuando el cielo esté nublado y no sople el viento.»

ANDREW SOWDER director técnico del programa avanzado de tecnología nuclear del EPRI

Si se diesen estas circunstancias, Sowder afirma que las fuentes de energía tradicionales, como la energía nuclear y el carbón, podrían compensar la volatilidad de la generación de energía renovable.

Según Sowder, el principal reto para los servicios públicos en un sector energético en rápida transformación va más allá de la tecnología. Estos servicios deben dar un paso al frente para liderar la transformación energética, o se quedarán atrás mientras los mercados lo hacen sin ellos. «El reto es despertar el interés de las personas adecuadas y que estén dispuestas a asumir los riesgos necesarios», añade. «Se debe tirar del carro desde la vertiente comercial, y esta es una oportunidad que deben explorar los servicios públicos.»

por Dan Headrick Ir arriba