COMPASS MAGAZINE #15

MAQUINARIA INDUSTRIAL ATREVERSE A SER AUDAZ

A principios de la década del 2000, Hyun Soon Lee convenció a Hyundai Motor Company para que desarrollara internamente los motores diésel de sus coches. Ahora, como director tecnológico de Doosan Corporation, Lee se dedica a desarrollar pilas de combustible y equipos de construcción teledirigidos, otro nuevo hito para la industria coreana. 

Cuando era un joven ingeniero de General Motors en Detroit, Hyun Soon Lee fue elegido  personalmente por Ju-yung Chung, fundador de Hyundai Motor Company, para que regresara a Corea del Sur y dirigiese el desarrollo interno de los motores y transmisiones de la compañía.

«El entusiasmo y determinación de Ju-yung me llegaron al alma», recuerda Lee. «Pensé que sería más útil aportar algo a la industria automotriz de mi país que dedicar mi vida a ser uno de los muchos investigadores de General Motors.» 

Pero cuando Lee se incorporó a Hyundai en 1984, se dio cuenta de que la industria automovilística surcoreana se había quedado muy rezagada con respecto a la estadounidense. Hyundai ocupaba el puesto 23 en la lista de las 27 empresas automovilísticas del mundo, con una producción anual de solo 97 000 vehículos, todos con tecnología de Mitsubishi Motors.

Lee abogó por cambiar esta dependencia que tenía Hyundai de otros fabricantes, especialmente en lo que respecta a los motores diésel, ya que estaba convencido de que acabarían siendo importantes para los turismos. En el departamento financiero de Hyundai hubo muchas dudas acerca de las previsiones de Lee, pero una década después, Lee venció todas esas reticencias dentro y fuera de la empresa y dio muestras de su valía. Su primer motor, el 1.5 Alpha de gasolina, tuvo una gran aceptación por su excelente rendimiento y bajo consumo, y se demostró superior al resto de los motores del mercado. En 2005, Lee fue ascendido a presidente de I+D de Hyundai y, posteriormente, en 2008, a vicepresidente de Hyundai.

«El departamento financiero solo decide invertir si el mercado es seguro, pero un ingeniero debe crear un mercado que nunca haya existido», afirma Lee. «Esa es la senda que han seguido Bill Gates y Steve Jobs.»

Aunque Corea del Sur entró en la industria automotriz con casi un siglo de retraso, Hyundai se ha asegurado una plaza en el ranking de los cinco principales fabricantes mundiales, con una producción de 8 millones de vehículos en 2014. Asimismo, es el segundo fabricante mundial en cuanto a variedad de motores diésel.

RETOS Y OPORTUNIDADES

Durante el verano de 2011, Lee cambió de aires y se convirtió en vicepresidente de Doosan Infracore, que por entonces intentaba desarrollar motores de última generación de 1500 caballos de potencia para tanques militares. Estos motores precisaban una moderna tecnología que estaba controlada por las empresas alemanas. El proyecto, que acumulaba más de siete años de retraso, se hizo realidad dos años después del fichaje de Lee.

Como director tecnológico de Doosan Corporation —compañía paraguas fundada a mediados de 2013—, Lee es el encargado de mejorar la capacidad tecnológica de Doosan Infracore y de todas las filiales de Doosan. Convencido de que la colaboración es un factor fundamental, Lee decidió construir el centro global de I+D de Doosan Infracore donde trabajan los mil investigadores de la compañía, y pronto se empezará a construir el complejo de investigación Doosan, que está llamado a ser la sede corporativa de la compañía para el desarrollo de tecnologías propias.

«Ha llegado el momento de crear nuevos productos y tecnologías», asevera. «Solo el conocimiento tecnológico puede conducir a un crecimiento sostenible.»

Lee se ha propuesto desarrollar pilas de combustible y equipos de construcción automatizados. También ha reforzado sus negocios de energía con la adquisición de las empresas de pilas de combustible Fuel Cell Power y ClearEdge Power.

«De todas las energías renovables, la pila de combustible es la más práctica», afirma Lee. «El gobierno surcoreano obliga a las empresas que construyen nuevas centrales de energía a que utilicen hasta un 10 % de materiales ecológicos. El negocio de las pilas de combustible tiene un gran futuro.»

Con respecto a la automatización de las máquinas de construcción y de minería, Lee pone como ejemplo la gran expectación generada por los vehículos automatizados en el CES (Consumer Electronics Show) de 2015 en Las Vegas. Según él, la automatización será una ventaja competitiva en los equipos de construcción, y tiene intención de automatizar los equipos de construcción de carreteras de tal modo que sean capaces de allanar el terreno con un margen de error de 1 milímetro. «Alisamos el terreno tras escanearlo y modelizarlo en 3D», explica. «Puede parecer imposible, pero es algo que sin duda podemos hacer con la tecnología actual.»

CALENTANDO MOTORES

A la hora de tomar decisiones, Lee insiste en la necesidad de pensar siempre en el futuro.

«La empresa debe obtener unos beneficios netos elevados para hacer subir el valor de las acciones, lo cual entra en contradicción con la visión del crecimiento futuro», señala. «Es preciso invertir en desarrollo tecnológico para garantizar el crecimiento en el futuro. Concretamente, debemos invertir en tecnologías de vanguardia, que siempre están rodeadas de incertidumbre, porque las que están rodeadas de certeza ya han sido intentadas por otros, que son los que nos han relegado a un segundo plano en los rankings.»

Asimismo, hace hincapié en la importancia de la convergencia tecnológica.

«Deben darse muchas condiciones para desarrollar nuevas tecnologías: creatividad, apoyo del gobierno, desregulación... Pero la más importante es la pasión de los ingenieros», señala Lee. «Las cosas que puede hacer cualquiera ya están todas inventadas. Las únicas que quedan son las difíciles, las que otras personas han intentado sin éxito. Para lograrlas, hay que intentarlo diez veces más, o veinte si hace falta.» ◆

por Deuk-Jin Cho Ir arriba
por Deuk-Jin Cho

Deuk-Jin Cho es redactor jefe de la revista Forbes Korea.