COMPASS MAGAZINE #15

SERVICIOS FINANCIEROS Y A EMPRESAS TECNOLOGÍA FINANCIERA

Desde clientes minoristas hasta mercados de capitales, la tecnología está transformando el sector financiero. Las empresas tradicionales se lanzan a adquirir o a competir con las startups tecnológicas que saben cómo agilizar unos procesos que se han quedado anticuados. 

Hasta hace poco, si una empresa estadounidense quería transferir 1000 dólares a un proveedor europeo, tenía que pagar una comisión bancaria de unos 46 dólares. Ahora, una empresa tecnológica de Londres denominada TransferWise ofrece la misma transacción en Internet por solo 10 dólares, lo que supone un 78 % de ahorro, y aun así TransferWise ofrece un tipo de cambio más favorable que la mayoría de los bancos. 

TransferWise forma parte de un sector floreciente: la tecnología financiera. Del mismo modo que la tecnología digital puso patas arriba la industria musical y Amazon hizo lo propio con el sector del libro, la tecnología financiera está provocando una revolución en muchas áreas de los servicios financieros. 

Según la firma de analistas londinense StrategyEye, la inversión de capital riesgo en compañías de tecnología financiera se ha disparado de los 520  millones de dólares en 2010 a cerca de 2800 millones de dólares en 2014, lo que representa un aumento del 500 %. La consultora internacional Accenture señala que alrededor de un tercio de esa inversión es de Silicon Valley (California); el resto se divide principalmente entre inversores de Nueva York y Londres. 

« COMO GRAN INSTITUCIÓN CON 150 AÑOS DE HISTORIA, TRATAMOS DE COLABORAR CON EMPRESAS ÁGILES PARA DETECTAR OPORTUNIDADES Y LANZAR RÁPIDAMENTE ALGUNAS DE ESAS IDEAS AL MERCADO. » 

JAMES STICKLAND DIRECTOR DE INNOVACIÓN E INVERSIONES, HSBC GLOBAL BANKING AND MARKETS

«La tecnología está a punto de transformar el sector de los servicios financieros. Creemos que están en juego alrededor de 1,25 billones de dólares solo en Estados Unidos», explica Greg Neufeld, fundador de la empresa neoyorkina Valuestream Labs, una de las «aceleradoras» que han surgido en las principales ciudades de Europa, EE. UU. y Asia para promover el apoyo a las startups de tecnología financiera. 

«Los servicios se convierten en productos, las relaciones se convierten en plataformas electrónicas y los procesos manuales se están automatizando», señala Neufeld. «La comunicación ahora es a través de la web y el móvil, no presencialmente ni por teléfono.» 

TECNOLOGÍA FINANCIERA B2B Y B2C

Están apareciendo dos tipos de tecnología financiera: la orientada al consumidor (B2C) y la orientada a la empresa (B2B). Las inversiones de Silicon Valley se han ido principalmente a las empresas tecnológicas orientadas al consumidor, donde existe un gran potencial para aumentar la cantidad de usuarios y el negocio puede crecer y dar beneficios a los inversores de una forma relativamente rápida.

Entre las empresas de tecnología financiera orientadas al consumidor se encuentran Square, un sistema de pagos con tarjeta de crédito omnipresente en mercadillos y quioscos de grandes almacenes para compras con tarjeta de crédito, y Lending Club, una startup fundada por el empresario francés Renaud Laplanche que hace préstamos para refinanciar el saldo de las tarjetas de crédito. Lending Club salió a bolsa en Nueva York en diciembre de 2014, con una asombrosa valoración inicial de 9000 millones de dólares, situándose entre los diez principales bancos de Estados Unidos en capitalización bursátil.

«A las entidades de capital riesgo les atraen las empresas de tecnología financiera B2C porque tienen millones de clientes potenciales que necesitan asesoramiento sobre inversiones o pagos en línea, pudiendo así escalar masivamente ese negocio», sostiene David Easthope, director de investigación de la división de valores e inversiones de Celent, que proporciona tecnologías de la información a empresas globales de servicios financieros desde sus oficinas de Nueva York, Londres, París y Tokio, entre otras.

El segundo tipo de empresa de tecnología financiera se dedica a las aplicaciones B2B. Identifican un proceso o servicio dentro de los servicios financieros, como por ejemplo la minería y el análisis de datos, que se pueda mejorar o abaratar con software propietario, y luego venden o alquilan sus servicios a las instituciones financieras. Normalmente, las empresas de tecnología financiera B2B son fundadas por profesionales de los servicios financieros que se hallan en la mitad de su carrera profesional, más que por jóvenes emprendedores relacionados con el mundo de la tecnología.

También hay otros, como BNY Mellon, el banco depositario más grande del mundo que administra inversiones de mutuas y fondos de pensiones, que están invirtiendo en tecnología financiera para beneficiarse de las cantidades ingentes de datos que han acumulado sobre acciones y bonos.

iMatchative, por ejemplo, es una empresa de tecnología financiera B2B que ofrece un sistema en la nube de algoritmos y estadísticas de comportamiento para ayudar a los inversores institucionales a encontrar las mejores inversiones de fondos de cobertura.

LONDRES Y NUEVA YORK

Muchas firmas de tecnología financiera están radicadas en Londres, ciudad que se ha beneficiado de una tormenta perfecta de financiación seminal, las ventajas fiscales y promocionales del gobierno británico y la experiencia local en servicios financieros. Según Accenture, Londres cuenta con cinco aceleradoras independientes de tecnología financiera; en 2013, el Reino Unido representó más de la mitad del negocio europeo de tecnología financiera y el 69 % de toda la financiación europea en este ámbito.

Daniel Glazer, que dirige el área de derecho tecnológico en el despacho de abogados internacional Fried, Frank, Harris, Shriver & Jacobson LLP, señala que el Reino Unido tiene «ventajas reales con respecto a Estados Unidos en el marco de reglamentación, y Londres en concreto trata un poco mejor a las empresas emergentes de tecnología financiera.» Glazer, que ayuda a empresas de Londres a entrar en el mercado estadounidense, afirma que esto ayuda a explicar por qué aproximadamente la mitad de los fondos de capital riesgo invertidos en empresas londinenses de tecnología financiera procede ahora de Estados Unidos.

Además de los canales tradicionales de capital riesgo, Gran Bretaña aventaja a Estados Unidos en lo que se refiere a tipos de financiación no tradicionales, tales como el micromecenazgo, que permite a los particulares realizar inversiones informales por Internet. En Estados Unidos, las normativas en materia de micromecenazgo son mucho más restrictivas que en el Reino Unido.

« LA TECNOLOGÍA ESTÁ A PUNTO DE TRANSFORMAR EL SECTOR DE LOS SERVICIOS FINANCIEROS. CREEMOS QUE ESTÁN EN JUEGO ALREDEDOR DE 1,25 BILLONES DE DÓLARES SOLO EN ESTADOS UNIDOS. » 

GREG NEUFELD FUNDADOR, VALUESTREAM LABS

En cualquier caso, las empresas de servicios financieros no son las únicas interesadas en las startups de tecnología financiera. Según Accenture, desde 2004 las empresas de tecnología financiera que han sido adquiridas por otras empresas tecnológicas representan el doble que las adquiridas por entidades de servicios financieros.

Claire Cockerton, consejera delegada de Innovate Finance, entidad que cuenta con el respaldo del gobierno británico para ayudar a las empresas de tecnología financiera del Reino Unido, asegura que gigantes tecnológicos como Apple, IBM y Google se consideran a sí mismos plataformas alternativas de pagos o ahorros. «Las tecnológicas gestionan los datos mejor que los bancos tradicionales, y ven que pueden entrar en este sector aplicando su experiencia tecnológica en el complejo mundo de la banca», explica Cockerton.

BANCOS QUE COMPRAN STARTUPS

Aunque los bancos tradicionales son menos propensos a financiar startups, son los usuarios finales lógicos de buena parte del conocimiento tecnológico financiero. Por ejemplo, en febrero de 2014 el banco español BBVA compró Simple, un banco online de Londres, por 117 millones de dólares, lo que le permitió adquirir experiencia online en una sola transacción y sin tener que crear una división desde cero.

«Los bancos suelen ser los más lentos en adoptar la innovación», afirma Easthope, de Celent. «En eso no suelen hacerse demasiada competencia. No tienen ingenieros que quieran asumir muchos riesgos. Esperan a que alguien desarrolle estas aplicaciones y luego las compran.»

El banco londinense HSBC, por ejemplo, participa con unas startups en un par de proyectos piloto relacionados con
la inteligencia artificial. El objetivo es prever las necesidades futuras de los clientes para poder adaptar los productos, tal como explica James Stickland, director de innovación e inversiones de HSBC Global Banking and Markets.

«Como gran institución con 150 años de historia, tratamos de colaborar con empresas ágiles para detectar oportunidades y lanzar rápidamente algunas de esas ideas al mercado», afirma Stickland.

Según Accenture, en 2014 las empresas de banca y de valores se gastaron unos 485 000 millones de dólares en tecnologías de la información, más que cualquier otro sector. Después de la crisis financiera de 2009, los bancos tuvieron que recortar en gasto interno y personal, lo cual abonó el terreno para que las startups externas pudieran intervenir y proporcionar la infraestructura que el sector necesitaba.

Tanto si esa infraestructura se desarrolla mediante concurso de grandes compañías públicas, como Lending Club, o de firmas más pequeñas y especializadas que prestan servicios a unos pocos clientes de servicios financieros, el crecimiento del sector parece imparable. ◆

por Charles Wallace Ir arriba