COMPASS MAGAZINE #15

FREDERICO CURADO El presidente y consejero delegado de Embraer dirige la compañía aeronáutica con instinto y habilidad

Frederico Curado, presidente y consejero delegado de Embraer, principal exportador y tercer fabricante mundial de aviones comerciales de Brasil, es partidario de afrontar los problemas cuanto antes y sin rodeos.

Poco después de que Frederico Curado fuera nombrado presidente y consejero delegado de Embraer en 2007, el mundo empezó a sufrir el azote de una de las peores crisis económicas de las últimas décadas. Pocos economistas supieron prever la crisis, pero Curado aún recuerda aquella extraña sensación de que los años dorados estaban llegando a su fin.

«Fue una corazonada», recuerda. En el sector de los jets privados, las ventas se desplomaron prácticamente a la mitad de la noche a la mañana.
Curado y su equipo directivo reaccionaron rápidamente para valorar cómo se vería afectada Embraer —principal empresa exportadora de bienes fabricados en Brasil— y comunicaron sus conclusiones a todas las partes interesadas. Redujeron el tamaño de la compañía en un 20 %, una medida encaminada a mantener una fuerte liquidez y un coeficiente de deuda/acciones saneado, respetando sus compromisos con clientes y accionistas.

«Reducir el tamaño de la empresa fue duro pero necesario», afirma Curado. «Los políticos y muchas otras personas intentaban sonsacarnos información. “¿Por qué hacéis esto?”, preguntaban. Seis meses más tarde, la respuesta estaba muy clara.»

6000 M$

En 2014, Embraer registró unos ingresos de más de 6000 millones de dólares.

Curado no hizo sino poner en práctica una lección que había aprendido en la primera etapa de sus 30 años de trayectoria en Embraer: «Cuando se percibe un problema, hay que intentar solucionarlo cuanto antes», explica. «De mis aciertos y errores he aprendido que es mucho mejor enfrentarse al estrés que supone abordar un problema en cuanto aparece que la ansiedad de lidiar con ese mismo problema al cabo de un tiempo, cuando ya es mucho más difícil de resolver.»

Embraer salió de aquella complicada situación en buena posición para crecer. Actualmente, Embraer es considerada por muchos una de las empresas más innovadoras y bien dirigidas de la industria aeroespacial. Con sede en São José dos Campos, municipio del Estado de São Paulo, cuenta con una amplia cartera de clientes de aviación militar, comercial y de negocios de todo el mundo. En 2014 sus ingresos ascendieron a más de 6000 millones de dólares.

DON DE GENTES

La forma de actuar de Curado antes y después de la crisis pone de relieve sus grandes cualidades de gestión: visión de futuro, ingenio, valentía, franqueza, pragmatismo y sencillez. Refiriéndose a la decisión repentina de reducir el tamaño de la empresa, añade: «Era lo que tocaba hacer, aunque fuera una decisión unilateral. Este tipo de decisiones son duras y solo las puede tomar el máximo responsable, que debe aprender a vivir con las consecuencias, sean buenas o malas.»

Hijo de un oficial del ejército y de una maestra de la escuela pública, Curado creció en Río de Janeiro. Ya desde pequeño mostró un gran interés por la aviación y la mecánica. Las matemáticas se le daban muy bien. Se matriculó en el Instituto Tecnológico de Aeronáutica adscrito a las Fuerzas Aéreas Brasileñas —el equivalente brasileño al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)—, donde se licenció en Ingeniería Mecánica y Aeronáutica. Posteriormente, cursó un Executive MBA en la Universidad de São Paulo.

En 1984 entró a formar parte de Embraer, y dos años más tarde ya fue nombrado encargado del taller de chapa. Tenía 24 años. Durante los 23 años siguientes continuó ascendiendo a puestos directivos en producción, compras, contratos, ventas y tecnologías de la información.

Hace ocho años fue nombrado presidente y consejero delegado de Embraer — empresa fundada en 1969 y privatizada en 1994— y fue entonces cuando empezó a afrontar los retos más importantes de su carrera. La creciente competencia asiática, los rápidos cambios tecnológicos, unos ciclos de producto cada vez más cortos y la volatilidad de los mercados crediticios golpeaban con fuerza a los fabricantes. Mientras tanto, las compañías aéreas sufrían las consecuencias de los elevados precios del petróleo. Embraer no fue rápida en adaptarse a la globalización; sus centros de fabricación y distribución seguían concentrándose en Brasil.

Con la crisis financiera en ciernes, Curado sentó las bases para transformar la cultura corporativa agilizando las operaciones, aumentando la productividad, mejorando el equilibrio de las actividades de negocio y adoptando un enfoque más global. Sin embargo, también reconoce el mérito de todos los que le han ayudado a poner en práctica su estrategia. «No soy más que uno de los cerca de 350 directivos que dirigen esta empresa», señala.

El centro de gravedad del negocio de los jets privados de Embraer se está desplazando a Estados Unidos —zona de principal crecimiento de la compañía—, un proceso de expansión liderado por Gary Spulak, presidente de Embraer Aircraft Holding, Inc. Según Curado, la expansión norteamericana es muy importante, porque cree que Embraer sigue siendo «demasiado brasileña» en lo que respecta a la cultura corporativa y la diversidad de la plantilla.

A medida que Embraer vaya estableciendo más plantas de producción y distribución fuera de Brasil, la intención de Curado es contratar a personal local cualificado, un factor que considera clave para convertirse en una empresa verdaderamente global.

CONOCER LAS NECESIDADES DEL CLIENTE

Uno de los puntos fuertes de Embraer es su gran capacidad para detectar nichos de mercado y desarrollar productos que satisfacen las necesidades de sus clientes, normalmente formando grupos de debate para conocer de primera mano cómo crear experiencias de cliente excepcionales.

«En Embraer han asumido riesgos [comerciales], pero han sido extremadamente cuidadosos y diligentes al evaluar los mercados y oportunidades», asevera Byron Callan, director de Capital Alpha Partners, una empresa con sede en Washington DC que ofrece consultoría de política estratégica a instituciones financieras. «Curado aporta la disciplina del ingeniero a la hora de evaluar lo que es probable y lo que es posible. Siempre han sido conscientes de que podrían haber sido arrollados [por Airbus y Boeing] al ser empresas mucho más grandes, y han sabido encontrar su sitio.»

Un buen ejemplo es el jet privado ligero Embraer Phenom 300, con capacidad para seis pasajeros, que entró en funcionamiento en 2009. Solo cuatro años más tarde, Embraer vendió más Phenom 300 que ninguno de sus competidores en esta categoría de tamaño. Los aviones tuvieron una excelente acogida entre los clientes gracias a su gran rendimiento, excelente maniobrabilidad y características que suelen ser más propias de los jets privados de mayor tamaño, como un lavabo cuyo mantenimiento se realiza desde el exterior. Embraer también ha sabido aprovechar nichos de mercado en la aviación regional comercial —es el mayor fabricante mundial de aviones de pasajeros con capacidad para entre 70 y 120 pasajeros—, los aviones de carga militares y los jets de entrenamiento.

EXPERIENCIA PERDURABLE

Otro elemento diferenciador de Embraer es su servicio posventa y de atención al cliente. Valga como ejemplo la experiencia del responsable de una multinacional estadounidense del sector de la alimentación, que recientemente dio la vuelta al mundo en un viaje de negocios de tres semanas a bordo de un jet Embraer Legacy 650 de larga distancia.
El calendario de reuniones era tan apretado que no había casi tiempo para las labores de mantenimiento.

Durante el vuelo a través del Océano Pacífico, el jefe de pilotos Andre Fodor envió un correo electrónico al Embraer Contact Center para comunicar que la mesa de la cocina donde se preparaban los alimentos tenía algún problema y que la nevera no enfriaba lo suficiente.

«CUANDO SE DETECTA UN PROBLEMA, HAY QUE INTENTAR SOLUCIONARLO CUANTO ANTES.»

FREDERICO CURADO CONSEJERO DELEGADO, EMBRAER

«Nuestra intención era simplemente notificárselo al centro para que pudieran arreglar esos problemas cuando regresáramos a nuestra base de Orlando, en Florida», explica Fodor, que también asesora a empresas y particulares en la compra de jets privados de negocios. «Nos sorprendió mucho cuando vimos que Embraer lo había dispuesto todo para solucionar esos pequeños problemas a nuestra llegada a Singapur. Una vez más, Embraer demostró que sabe estar a la altura en cualquier parte del mundo.»

VOCACIÓN DE SERVICIO

Tales elogios son un regalo para los oídos de Curado; no hay nada que le complazca más que visitar a los clientes y conversar con los empleados a pie de fábrica. «Me atrae más el trato directo con la gente que el papel de directivo de una gran empresa», afirma. «Disfruto mucho escuchando los resultados que están dando nuestros productos.»

Su otra pasión son los recursos humanos. «Me encantan los recursos humanos», señala, aludiendo al proceso de ayudar a la gente a evolucionar en su trayectoria profesional. «Si no fuera consejero delegado y tuviera la oportunidad de desempeñar otro papel, elegiría un puesto de ejecutivo en RR. HH. Cuando me jubile de Embraer, tal vez me dedique a eso.»

por Tony Velocci Ir arriba