COMPASS MAGAZINE #15

JANET ECHELMAN Majestuosas esculturas vivas que «respiran» en el cielo

La prestigiosa artista internacional Janet Echelman remodela el cielo urbano con unas monumentales esculturas suspendidas en el aire que sorprenden por su fluidez y movimiento. Galardonada con el premio Architectural Digest 2012 Innovator por «cambiar la esencia de los espacios urbanos», Echelman nos explica cómo su trabajo favorece las interacciones sociales

COMPASS: ¿Qué le parece el papel del arte como humanizador del entorno urbano?

JANET ECHELMAN: Muchas veces encuentro que las ciudades son frías y angulosas: cemento, acero, vidrio, líneas rectas... Pero el cuerpo humano es blando y curvado. Necesito humanizar el entorno urbano para sentirme bien en él. Las esculturas de redes hechas a mano que ondulan en el cielo contribuyen a llenar el vacío entre un rascacielos industrial y yo. Cuando mis obras establecen estas conexiones físicas con tejidos tan artesanales, también me dan una sensación de interconexión social. 

¿Qué le gustaría que experimentara la gente al ver sus obras?

JE: Me gustaría que cada persona se creara su propia historia o que fuera consciente de su propia experiencia sensorial.

Cuando instalé una escultura en Sydney, Australia, un «sin techo» que empujaba un carrito de supermercado se dirigió hacia mí, me preguntó qué era la obra y me dijo lo que pensaba. Me pareció gratificante conversar sobre «arte» con una persona que tal vez se sentiría fuera de lugar en un museo. Nadie se siente fuera de lugar en la acera de la calle. Es como respirar. Quiero que mis obras sean tan accesibles y tan libres como el aire que respiramos.

Describa los elementos contrapuestos de sus obras.

JE: Mi obra está llena de dicotomías. La parte industrial o hecha a máquina se contrapone claramente a la parte artesanal. Las formas suaves y sinuosas son un contrapunto a las líneas rectas y acusadas de la arquitectura del entorno. Me encanta que la escultura parezca tan delicada y a la vez tan sumamente fuerte. Es maleable y flexible, capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes, con una fortaleza basada en la resistencia, no en la fuerza bruta. Y también me gusta fusionar el arte con la ciudad, dejar que las fuerzas de la naturaleza —el viento, la lluvia, el sol– impriman movimiento y cambien mis obras con el tiempo.

¿Cómo utiliza la tecnología para plasmar su visión?

JE: La tecnología me despierta curiosidad. La veo como un instrumento de expresión, ya sea la tecnología industrial, la tecnología digital postindustrial o incluso herramientas totalmente nuevas con las que puedo crear obras que antes no podía imaginar. La modelización de software me permite saber cómo reaccionarán mis monumentales diseños a las fuerzas de la gravedad y del viento. Recientemente colaboré con el artista Aaron Koblin y el Google Creative Lab para que el público pudiera pintar de luz mi escultura haciendo una serie de gestos en sus dispositivos móviles. Quiero seguir estudiando de qué otras formas puedo usar la tecnología para establecer conexiones entre nosotros.

En mis obras la colaboración es esencial. He aprendido técnicas de artesanía tradicional de la mano de artesanos de todo el mundo y he reinterpretado las técnicas antiguas utilizando nuevos materiales y tecnologías para poder materializar mi visión artística.

¿En qué está trabajando ahora?

JE: Tengo varios encargos muy interesantes. El Optimista impaciente para la Fundación Bill y Melinda Gates, con sede en Seattle, fue concebido como una expresión visual del espíritu de trabajo y de la misión de la fundación de ayudar a todas las personas a llevar una vida saludable y productiva. La fundación no tiene miedo de enfrentarse a lo que parecen ser problemas de difícil solución. El reto que me había fijado era crear una forma para expresar esa visión global. Por la noche, la escultura queda iluminada por un programa de iluminación personalizado. Los colores emulan en tiempo real los amaneceres en cada una de las oficinas de la fundación, llenando el espacio de color y dando vida al corazón del campus.

En el parque de Dilworth de Filadelfia estoy haciendo una escultura con partículas de agua atomizadas para crear unas cortinas de un metro y medio de «niebla seca», iluminada por una luz de colores. La obra traza sobre el suelo las vías de las tres líneas de metro que circulan por debajo de la nueva fuente de más de mil metros cuadrados de la plaza, dejando al descubierto el sistema de circulación urbano, como si fuera una radiografía de la ciudad. El movimiento está diseñado para que tenga lugar en tiempo real; utilizando los datos de las llegadas y salidas de los trenes para iniciar el movimiento de las partículas de agua.

por Cathy Salibian Ir arriba
por Cathy Salibian

Más información en: www.echelman.com

YouTube:  https://youtu.be/9YekkGz1E2k