COMPASS MAGAZINE #15

MISEREOR: DONACIONES DIGITALES INTERACTIVAS QUE FOMENTAN LA SOLIDARIDAD CIUDADANA

Los dispositivos móviles y las aplicaciones sociales han pillado al mundo por sorpresa. Los responsables de marketing están utilizando lo último en herramientas digitales, incluyendo la tecnología de visualización 3D, para ganar tiempo en nuestras pantallas, con un contenido informativo, divertido e inspirador. En esta Galería de Gran Marketing, Compass muestra una serie de empresas y organizaciones que pensaban más allá del marco tradicional de lo que el marketing puede lograr.

Aunque la tecnología futurista normalmente nos evoca la idea de artilugios increíbles, los usuarios no siempre necesitan efectos especiales asombrosos para vivir una experiencia de marca. En ocasiones, las actividades más simples y familiares pueden ser las más gratificantes.

En el caso de la organización humanitaria sin ánimo de lucro Misereor, un sistema de donación interactiva sencillo pero atractivo dio lugar a una agradable experiencia de usuario. Y, gracias a la tecnología conectada, Misereor dejó la puerta abierta a la posibilidad de convertirla en donaciones periódicas.

El grupo, que depende económicamente de las donaciones para luchar contra la pobreza y la injusticia social en el mundo, puso en marcha la campaña «The Social Swipe» tras comprobar que el 40 % de los pagos europeos se realizaban con tarjeta de crédito. Misereor ya había creado anteriormente unos carteles interactivos con gran éxito, en los que al introducir unas monedas se veía cómo estas rodaban en varios contextos de ayuda humanitaria. Por eso, sus responsables se preguntaban si una campaña preparada para aceptar tarjetas de crédito sería capaz de generar aún más donaciones.

La campaña «The Social Swipe», creada conjuntamente con Kolle Rebbe —la agencia de Misereor con sede en Hamburgo—, estaba formada por una serie de vallas publicitarias con vídeos interactivos diseñados para aceptar donaciones de 2 euros. Al pasar la tarjeta por la ranura, daba la impresión de que segaba la cuerda que ataba las manos de un niño filipino o de que cortaba una rebanada de pan para una familia peruana.

«Para crear el efecto visual, todos los procesos tienen que estar sincronizados», explica Sascha Hanke, director creativo ejecutivo de Kolle Rebbe. «Al pasar la tarjeta, un proceso seguro la autentica rápidamente y en una fracción de segundo activa una secuencia de vídeo en la pantalla.»

Con instalaciones en los aeropuertos internacionales de Hamburgo y Amsterdam, los carteles generaron 3000 euros en su primer mes. Usando las tarjetas de crédito como nexo para ampliar la campaña, Misereor añadió una pequeña nota en los extractos de las tarjetas animando a sus titulares a convertir la donación en una aportación mensual. Según Misereor, el número de usuarios que contribuyó con tres o más donaciones se disparó un 23 % durante la campaña, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

«Estas instalaciones son más caras que una caja normal de donaciones», apunta Thomas Stritz, director de relaciones públicas de Kolle Rebbe. «Pero no hay que fijarse solo en el dinero que recaudan; también hay que valorar la notoriedad que aportan. La gente comparte vídeos, hace fotos, y escribe artículos y comentarios.»

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Más información sobre la campaña:
https://www.youtube.com/watch?v=dVvZdC2Kp14