COMPASS MAGAZINE #13
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LA CLASE AL REVÉS La innovación se cuela en las aulas con nuevas formas de trabajar en clase y en casa

La «clase al revés» es un modelo educativo que intercambia los roles tradicionales del trabajo en el aula y en casa. En lugar de llevarse a casa los deberes de siempre, los alumnos ven vídeos cortos con la lección, y así pueden dedicar la clase a realizar experimentos y proyectos prácticos. Hasta ahora este sistema ha dado frutos, pero también tiene sus detractores.

En 2007, Jon Bergmann y Aaron Sams, dos profesores de ciencias de secundaria de Colorado (EE. UU.), descubrieron un programa informático con el que podían grabar una presentación de PowerPoint, con voz y notas, y convertirla en un archivo de vídeo que podían enviar por Internet fácilmente. Esa herramienta ha cambiado para siempre la forma en la que imparten sus clases.

«Poder grabar las clases de antemano fue un auténtico descubrimiento», asegura Bergmann. «Con este sistema, los alumnos que se habían perdido una clase podían recuperarla de forma fácil y rápida. Es más, nos permitía tener más tiempo en clase para dedicarlo a actividades más proactivas con los alumnos.»

Al cabo de unos meses, los dos profesores se dedicaron a grabar todas sus lecciones con este software. «Empezamos grabando vídeos cortos y publicándolos en YouTube para que los alumnos los viesen en casa en lugar de hacer deberes», explica Bergmann. «Esto nos permitía dedicar la clase a hacer experimentos prácticos y a ayudar a los alumnos que necesitaban atención individualizada.»

Este experimento originó el concepto de la «clase al revés». «Se trata de poder dedicar más tiempo de calidad a los alumnos», continúa Bergmann. «Plantarse frente a la clase y dar la lección no es el mejor sistema para que aprendan; hay muchas otras actividades que se pueden hacer. Hemos seguido un planteamiento erróneo en clase durante demasiado tiempo, enviando los alumnos a casa con la parte difícil. Con el sistema de la clase al revés los chicos se llevan a casa la parte fácil y en clase nos centramos en que aprendan los conceptos difíciles con un enfoque más creativo.»

ADOPCIÓN GENERALIZADA

Desde que Bergmann y Sams hicieron su primera incursión en este sistema, el concepto ha despertado interés a escala mundial. En Islandia, la escuela Keilir —en la que los alumnos de formación profesional o con suficiente experiencia laboral obtienen las competencias y los conocimientos necesarios para seguir una carrera universitaria— fue el primer centro educativo en adoptar este sistema. Desde ese momento, los alumnos han obtenido la máxima puntuación en las pruebas estatales. «La escuela se inauguró en 2007 y desde el principio hemos querido ser innovadores», explica Hjalmar Arnason, director de Keilir. «Desde que implantamos la metodología de la clase al revés, ha aumentado el interés de los alumnos en clase porque se implican activamente en las actividades. También reciben mucho más apoyo de los profesores y están logrando mejores resultados. Ahora ya es imposible que volvamos a la enseñanza tradicional.»

En 2012, la Indian School of Business (ISB), cuyo campus principal se encuentra en Hyderabad (India), implantó el sistema de la clase al revés en una asignatura de toma de decisiones empresariales de su programa de posgrado en Administración de Empresas. Arun Pereira, director ejecutivo del Centre for Teaching, Learning and Case Development de la ISB, utilizó esta metodología en una clase de 70 alumnos del programa de posgrado y ganó el premio al mejor profesor del centro. El experimento fue un éxito tal que, según el periódico Economic Times , la ISB tiene previsto expandir el uso de esta metodología de aprendizaje activo.

En EE. UU., según un estudio de 2012 realizado por la Flipped Learning Network, una organización sin ánimo de lucro creada para promover la metodología de la clase al revés, el 67 % de los 453 profesores que utilizaron esta metodología observaron una mejora en las notas, con resultados especialmente positivos en el caso de los alumnos del programa Advanced Placement (programa que ofrece asignaturas y exámenes con nivel universitario a alumnos de secundaria) y de aquellos con necesidades especiales. El 80 % de los profesores también afirmaron que la actitud de los alumnos había mejorado, y un 99 % manifestaron que volverían a aplicar el método al año siguiente. En el instituto de Clintondale, la tasa de fracaso escolar de los alumnos de matemáticas de noveno curso se redujo del 44 % al 13 % después de adoptar la metodología. Asimismo, en el instituto de Byron (Minnesota, EE. UU.), el número de alumnos de último curso que completaron cuatro créditos en matemáticas o más aumentó del 29,9 % en 2006 al 86,6 % en 2012, tras aplicar el sistema de la clase al revés.

En Canadá, Graham Johnson, jefe del departamento de matemáticas del instituto Okanagan Mission de Kelowna (Columbia Británica), ha declarado que la clase al revés ha transformado su forma de enseñar. «Antes, muchos de mis alumnos parecían desconectados; algunos dormitaban en clase, otros se enviaban mensajes con el móvil por debajo del pupitre y otros ya ni aparecían por clase», explica. «Con la clase al revés, ahora puedo ofrecer a mis alumnos un método de enseñanza más completo que antes. Por ejemplo, si un alumno no entiende un concepto, puedo dedicar 10 o 15 minutos a aclararlo. O puedo retar a los alumnos más capacitados a superar sus límites. Este tipo de cosas no tenían cabida en clase antes de aplicar esta metodología.»

Los alumnos de Johnson también ven el lado positivo del cambio. «Ahora ya no tengo que escuchar largas lecciones», comenta un alumno. «El profesor puede dedicarme más tiempo y hacemos tareas más creativas.»

«CON LA CLASE AL REVÉS, AHORA PUEDO OFRECER A MIS ALUMNOS UN MÉTODO DE ENSEÑANZA MÁS COMPLETO QUE ANTES.»

GRAHAM JOHNSON JEFE DEL DEPARTAMENTO DE MATEMÁTICAS DEL INSTITUTO OKANAGAN MISSION

Otro alumno señala que «antes casi nunca hacía los deberes de matemáticas; ahora no me los salto nunca».

Y no son solo los alumnos los que aprecian este cambio. Brenda Kirsch, madre de dos alumnas de secundaria que estudian matemáticas con el profesor Johnson, cree que la clase al revés aporta experiencias educativas muy positivas. «Mis dos hijas aprenden de manera diferente», explica. «Mi hija mayor, que está en el último curso, necesita más tiempo para pensar, manipular y procesar los conceptos matemáticos, mientras que la pequeña, en 10º curso, tiene una gran capacidad para las matemáticas. A las dos les encantan las clases al revés por diversos motivos. Es una forma de enseñar totalmente diferente para los alumnos y les proporciona instrucciones que se pueden seguir paso a paso. La clase al revés me parece una forma muy innovadora de despertar el interés de los alumnos.»

Los padres de los alumnos que asisten a las clases al revés del instituto de Byron también tienen un alto concepto de la metodología. «Al pasar más tiempo en clase con el profesor para solucionar dudas y hacer los deberes, ahora mi hijo entiende mucho mejor la asignatura y le cuesta mucho menos ponerse a trabajar», comenta el padre de un alumno de cálculo de 12º curso. «Ahora no se frustra al no entender los conceptos, porque el profesor tiene mucho más tiempo para explicárselos con detalle.»

«CON LA CLASE AL REVÉS SE PUEDE DAR LA TEORÍA DE FORMA INDIVIDUAL, LO QUE PERMITE AL PROFESOR CENTRARSE EN LAS NECESIDADES INDIVIDUALES DE CADA ALUMNO.»

AARON SAMS AARON SAMS PROFESOR DE CIENCIAS DE SECUNDARIA

El padre de un alumno de geometría de décimo curso también lo considera positivo. «Tengo un poco olvidadas las matemáticas, y me parece fantástico que puedan resolver los deberes en clase en lugar de hacerlo en casa», explica. «Este sistema es mucho más útil para los alumnos, ¡y menos frustrante para todos!»

¿Y LOS INCONVENIENTES?

A pesar de estos éxitos, otros muchos profesionales de la educación se muestran escépticos. Frank Noschese, profesor de física del instituto John Jay de Cross River (Nueva York, EE. UU.), afirma que este método no representa ningún avance. «La clase al revés sigue apostando por el aprendizaje pasivo», explica. «Aunque se trate de un vídeo, sigue siendo una clase teórica. Y aunque los alumnos pueden parar el vídeo y volver atrás para escucharlo de nuevo, no pueden formular sus dudas al momento, como se hace en clase. Esto no está bien resuelto.»

La autora del libro Teaching Generation Text, Lisa Nielsen, una experimentada profesora que ha trabajado en el sistema público estadounidense y que se autodeclara «especialista en innovación», también tiene sus dudas. «Me preocupa el hecho de que se mande a los alumnos a casa a ver vídeos», se lamenta. «Los chicos deberían dedicar su tiempo libre a hacer actividades divertidas al aire libre. Se pasan el día sentados en el pupitre, y ahora, cuando llegan a casa, ¡tienen que volver a sentarse frente a una pantalla!»

Nielsen sostiene que esta metodología no cambia nada, excepto el lugar. «Estos vídeos son el libro de texto del siglo XXI. Es solo otra forma de seguir haciendo lo mismo de siempre. La clase al revés se basa en un modelo tradicional de enseñar y aprender: yo hablo y tú escuchas. Si bien este método de enseñanza funciona a algunos alumnos, lo que necesitan muchos otros es un enfoque más constructivo.»

Pero Bergmann se apresura a defender su causa. «Aconsejo a los profesores que hagan vídeos cortos», explica. «Lo ideal es que duren entre un minuto y un minuto y medio por curso. Es decir, un alumno de cuarto curso, por ejemplo, verá vídeos de seis minutos. Esto es mucho menos de lo que dedicaría a hacer los deberes. En cuanto al argumento de que los chicos pasan demasiado tiempo frente a la pantalla, eso va a suceder tanto si nos gusta como si no. No estamos añadiendo más tiempo de pantalla, sino que lo estamos sustituyendo por algo más provechoso.»

EL ACCESO A LA TECNOLOGÍA

El acceso a la tecnología también es un problema que surge en el debate sobre el modelo de la clase al revés. No todos los alumnos disponen de ordenador o de conexión a Internet. «Es cierto que esto puede ser problemático, pero es un escollo fácilmente superable», afirma Bergmann. «En nuestro instituto de Colorado, el 25 % de los alumnos no tienen Internet en casa. En esos casos, les copiamos los vídeos en lápices de memoria USB. También grabamos los vídeos en DVD para aquellos que no tienen ordenador.»

Aaron Sams, colega de Bergmann, coincide en que el acceso a la tecnología es un problema que tiene fácil solución. «Para superar este tipo de dificultades solo hay que pensar de forma creativa», añade. «Todos los problemas tienen solución. No se puede permitir que el acceso a la tecnología sea un obstáculo.»

90 %

Desde que se empezó a aplicar el método de la clase al revés en un curso de bioquímica aplicada, el índice de asistencia ha pasado del 20 % a más del 90 %.

Si bien muchos especialistas argumentan que la clase al revés permite a los alumnos aprender a su ritmo, Nielsen insiste en que en la práctica esto no es así. «Una verdadera metodología de clase al revés debería incluir una renovación total del entorno educativo, pero esto se suele pasar por alto», manifiesta. «Si realmente queremos transformar la educación, lo que debemos hacer es dejar de agrupar a los alumnos por fecha de nacimiento, lo cual es ideal para una metodología de este tipo. ¿Pero cuentan los centros educativos con la infraestructura para hacer este cambio? ¿Están dispuestos a dejar que los estudiantes avancen a un ritmo que se adapte a su desarrollo madurativo y a asumir que no todos los niños de la misma edad tienen que estar en el mismo lugar a la misma hora? Yo, desde luego, no lo he visto.»

Pero Sams insiste en que la clase al revés se adapta mejor a las necesidades individuales. «Uno de los mayores retos a los que se enfrenta la educación tradicional es tratar de ofrecer una enseñanza personalizada a una clase con 30 alumnos», explica. «Con la clase al revés se puede dar la teoría —que normalmente se explica en grupos grandes— de forma individual, lo que permite al profesor centrarse en las necesidades individuales de cada alumno.»

INVERSIÓN DE ÉXITO

Otro problema que destacan los detractores de este sistema es el tiempo que se necesita para crear los vídeos. «Los profesores que adopten el método de la clase al revés deberán aprender a utilizar nuevos programas de software, hacer los vídeos y, en algunos casos, grabarlos en lápices de memoria o DVD», argumenta Noschese. «Para un profesor, ¿es esta una buena forma de aprovechar el tiempo?»

Arnason explica que los maestros del instituto Keilir encontraron una solución a este problema. «A muchos profesores les gusta grabar sus propios vídeos; otros prefieren aprovechar los muchos vídeos que ya existen en la Red. Algunos de ellos, por ejemplo, buscan apoyo en instituciones como la Khan Academy, entre otras, lo cual es muy efectivo.»

La Khan Academy, una organización de EE. UU. que imparte formación gratuita por Internet, colabora con distintos centros educativos y universidades de todo el mundo, como la Facultad de Medicina de Stanford (California, EE. UU.), cerca de San Francisco, proporcionándoles materiales lectivos en vídeo. Desde que se empezó a aplicar el método de la clase al revés en un curso de bioquímica aplicada, el índice de asistencia de la Universidad de Stanford ha pasado del 20 % a más del 90 %. Tina Cowan, profesora del curso, explica que la puntuación que daban los alumnos a la clase era tan baja cuando se impartía de la forma tradicional que solo podía mejorar. «Aplicar la metodología de la clase al revés es difícil», declaró al portal educativo Inside Higher Ed. «Da más trabajo que sacar del cajón las notas de las clases del año anterior.»

Esta idea la comparte el profesor Johnson, del instituto Okanagan Mission. «Preparar las clases al revés no es en absoluto fácil. Tengo que dedicar mucho más tiempo a preparar las sesiones prácticas y a buscar contenidos interesantes que faciliten el aprendizaje. Pero es un reto que vale la pena. Esta metodología tiene un potencial enorme para transformar la vida de los alumnos.»

CAMBIAR EL FUTURO

Los defensores de la clase al revés están convencidos de que en los años venideros esta metodología tendrá una influencia importante en el sector de la educación. «Tenemos que evolucionar desde la forma tradicional de impartir las clases, a la que tantos maestros siguen anclados, hacia una educación centrada en el alumno», subraya Bergmann. «El sistema de la clase al revés es fundamental para facilitar esta transición.»

«Espero que los maestros utilicen esta metodología para lograr éxitos mucho mayores», añade Sams. «Quiero que los maestros prueben el sistema de la clase al revés, y que utilicen este método para trasladar el foco de atención de la figura del maestro a la del alumno. Cuando se consigue esto, pueden suceder cosas extraordinarias.» ◆

por Lindsay James Ir arriba