COMPASS MAGAZINE #10
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EL RETO DEL CAR SHARING Los fabricantes de automóviles compiten por quedarse un parte del pastel

Las tendencias que auguran una revolución en el sector del automóvil, como los vehículos conectados, la conducción autónoma y, sobre todo, el coche compartido, ponen en jaque el concepto tradicional de propiedad de los vehículos y, por ende, el sector automotriz en su conjunto. La irrupción de nuevos modelos siempre genera cierta inquietud, pero también es un acicate para adoptar una nueva mentalidad, y los fabricantes tradicionales están respondiendo al desafío.

Los fabricantes de automóviles tradicionales se enfrentan a una serie de tendencias revolucionarias que avanzan en varias direcciones: empresas de alta tecnología, como Google y Apple, quieren abarcar una gran parte del mercado del vehículo autónomo; la empresa propietaria del buscador chino Baidu planea poner autobuses autónomos en la carretera en un plazo de tres años; nuevos actores del mercado, como XYT, diseñan vehículos modulares fácilmente personalizables que se pueden mejorar con el tiempo, lo que podría afectar al mercado del coche nuevo.

De todas estas tendencias, muchos expertos del sector del automóvil ven el coche compartido como la mayor amenaza para el modelo de negocio tradicional. Según la consultora internacional Roland Berger, el mercado de servicios de coche compartido experimentará nada menos que un crecimiento del 30 % anual hasta 2020, con unos ingresos que alcanzarían los 5600 millones de euros en todo el mundo. Cada coche compartido es potencialmente una venta menos de los fabricantes, sobre todo en segmentos como las alquiladoras y las flotas de taxis.

En su informe Winter 2016 Carsharing Outlook, el Transportation Sustainability Research Center de la Universidad de California (Berkeley) revela que el coche compartido ya funciona en 33 países, cinco continentes y más de 1500 ciudades, con aproximadamente 4,8 millones de personas que comparten más de 104 000 vehículos. Navigant Researh vaticina que estos números aumentarán hasta alcanzar los 23,4 millones de usuarios en 2024, con unos ingresos que pasarían de 970 millones de euros en 2015 a 6500 millones de euros en 2024.

¿COMPRAR O COMPARTIR?

Estas tendencias amenazan la venta tradicional, en la que los compradores adquieren uno o más coches para uso personal y los tienen aparcados la mayor parte del tiempo. Gracias a ese modelo de negocio, las ventas mundiales de automóviles alcanzaron 87 millones en 2015, que dejaron a los fabricantes unos ingresos de más de 130 mil millones de dólares (alrededor de 116 mil millones de euros), un récord histórico tanto de unidades vendidas como de facturación según el informe The End of an Era, elaborado por Sanford Bernstein, una consultora de inversiones con sede en Nueva York. En el número de febrero de Automotive News, el analista Max Warburton de Sanford Bernstein escribió que 2016 puede ser el año que marque el final de una «época dorada de beneficios». Según él, «los beneficios en China presentan altibajos, la competencia en Estados Unidos es cada vez mayor, los mercados emergentes se están deteriorando, los márgenes en Europa siguen siendo exiguos y los fabricantes e enfrentan a un sinfín de costes adicionales». En alusión a la amenaza que representa la competencia de Silicon Valley y a los nuevos modelos de negocio hiperconectados, añadió: «Sumando todas estas amenazas de la tecnología, llegamos a una conclusión simple: el coste de desarrollar y construir un coche va a ser notablemente superior de aquí a cinco años, y esto mermará los márgenes de beneficio del sector».

Según la consultora McKinsey & Company, las ventas de coches a nivel mundial seguirán creciendo, pero a un ritmo inferior, y pasarán del 3,6 % anual de los últimos cinco años a apenas el 2 % en 2030.

Michelle Krebs, analista sénior de AutoTrader, sin embargo, cree que esos informes tan pesimistas de la industria automotriz son poco menos que exagerados.

«¿El coche compartido eliminará muchas ventas de coches? No lo sabemos con certeza», señala Krebs. «Los coches, como medio de transporte personal, siguen siendo un producto aspiracional para mucha gente en todo el mundo, incluida la gente joven. Se ha insistido mucho en que a los millenials no les interesan, pero hay estudios recientes que sugieren lo contrario.

Por ejemplo, según los estudios Next Generation Car Buyers y What’s Driving Gen Z, elaborados por la empresa estadounidense de servicios de remarketing Cox Automotive, solo el 84 % de los millennials de más edad (entre 25-32 años) poseen un coche, pero el 92 % de la próxima generación Z (entre 12-17 años) poseen o tienen previsto tener un vehículo en propiedad.

Una encuesta reciente realizada por McKinsey a 3400 usuarios alemanes revela también una actitud receptiva hacia el coche en propiedad: el 78 % de los encuestados perciben que los coches son más apreciados por sus dueños que otros artículos de lujo. Además, el 70 % de los encuestados de entre 18 y 39 años creen que el coche es el símbolo de estatus por antonomasia. Y tal vez lo más importante, McKinsey constata que la mayoría de los usuarios ven el coche compartido como un complemento y no como un sustituto del coche en propiedad. Más del 75 % de los usuarios del car sharing también tienen su propio coche.

ADAPTACIÓN AL CAMBIO

Los fabricantes de automóviles y sus proveedores no se están cruzando de brazos esperando a ver quién tiene razón en sus vaticinios sobre el coche compartido. La industria del automóvil está firmemente decidida a competir contra las compañías que facilitan los trayectos compartidos, como Uber, Zipcar y Lyft, y empieza a configurar sus propias propuestas.

En EE. UU., el mercado del coche compartido está en manos principalmente de las compañías de alquiler tradicionales, que durante mucho tiempo se han mostrado leales a los fabricantes. Zipcar, por ejemplo, es propiedad de Avis Budget Group; junto con Enterprise CarShare, Hertz 24/7 y car2go de Daimler (que opera también en Europa), controlan aproximadamente el 95 % del mercado del coche compartido en Estados Unidos, según Auto Rental News.

«Todo el mundo se está posicionando porque nadie quiere quedarse al margen»

MICHELLE KREBS ANALISTA SÉNIOR DE AUTOTRADER

Pese a todo, los grandes fabricantes quieren tener más protagonismo en el sector. En septiembre de 2015, la consejera delegada de General Motors, Mary Barra, describió la decisión de apartarse del modelo de negocio tradicional de la compañía como un drástico cambio de rumbo, con previsión de invertir 500 millones de dólares (441 millones de euros) en Lyft para crear la propia red nacional de coches compartidos de GM. La empresa también adquirió la mayoría de los activos de Sidecar, un servicio para compartir trayectos —hoy ya desaparecido— con sede en San Francisco. Posteriormente, GM combinó sus activos de coches compartidos para crear Maven. Además de generar nuevos ingresos con el coche compartido, GM ha anunciado que utilizará esos proyectos para poner a prueba sistemas de hardware y software y explorar más a fondo las experiencias de usuario.

Mientras tanto, en marzo de 2016, Ford fundó su nueva filial FORD Smart Mobility LLC para diseñar, construir, promover e invertir en servicios de movilidad emergentes. Se han puesto en marcha varios programas piloto, como GoDrive, para compartir coche en Londres, y Dynamic Shuttle, un programa del campus de Dearborn (Michigan) de Ford que permite a los empleados y visitantes concertar trayectos a la carta.

l programa de coche compartido DriveNow de BMW, operado en colaboración con Sixt, cuenta con 2400 vehículos en Alemania, Austria y el Reino Unido. En abril de 2016, BMW lanzó ReachNow en Seattle con la intención de extender sus servicios posteriormente a diez ciudades de Estados Unidos. El servicio se tarifica por minutos y no es obligatorio devolver el coche en el punto de origen; basta con dejarlo aparcado en un área especificada por la empresa.

Toyota, por su parte, anunció en octubre de 2015 sus planes de empezar las pruebas de un proyecto de coches eléctricos compartidos en 2016 destinado a los turistas de la isla de Okinawa (Japón), para evaluar la viabilidad de este modelo en el ámbito del turismo. Junto a varios socios, Toyota también participa en un proyecto de car sharing de tres años de duración en la localidad de Grenoble (Francia), que utiliza vehículos eléctricos ultracompactos. El proyecto tiene como objetivo hacer más fluida la movilidad urbana y aliviar la congestión del tráfico.

«Todo el mundo se está posicionando porque nadie quiere quedarse al margen», asegura Krebs. «Es como tener una cartera de acciones; hay que cubrirse bien las espaldas». ◆

by Ursula Watson Back to top